Blogia

EROTIKA. RELATOS Y PENSAMIENTOS

ERES MI INSPIRACIÓN

ERES MI INSPIRACIÓN

Parece que fue ayer y ya sólo quedan seis días, sólo seis para que estés otra vez aquí, para que me dediques tus palabras, tu tiempo, para que te diga cuanto te quiero y cuanto te he echado de menos, porque aunque no lo creas te he echado de menos. Te quiero y necesito tenerte otra vez aquí porque sin tí me falta inspiración y me he dado cuenta estos días en que no estás porque las ideas no me salen, quisiera escribir algo pero no puedo, por eso mi blog está algo abandonado, me falta la inspiración que tú me das así que preparate para leerme sin descanso cuando hayas vuelto, porque entonces me desquitaré y escribiré todo lo que estos días no he podido. Je,je. En fin, que te quiero un montón, ya lo sabes.

 

Cada vez falta menos.

Cada vez falta menos.

Con lo largo que me parecía y ya sólo quedan dos semanitas. 15 días y estarás aquí otra vez. El otro día me sorprendió mucho recibir tu mensaje y me alegró, lo he leido   tantas veces que casi podría repetirlo palabra por palabra. Te echo de menos, pero como sé que tú también me echas de menos, parece que estás más cerca, te siento aquí y... Te quiero. En fin, me voy a dormir ya, pero soñaré contigo. Un beso.

 

Mi cabeza sobre tu pecho.

Mi cabeza sobre tu pecho.

Recuesto mi cabeza sobre tu pecho desnudo, siento tus latidos y tus manos se posan sobre mi espalda. Me siento tan cerca de tí... Siento tu pensamiento unido al mio a través de un fino hilo que recorre los kilometros que nos separan. Pienso que estarás haciendo, quizás estás ahora frente al televisor, sin ver lo que sale en la pantalla, porque estás pensando en mí, porque recuerdas esos momentos, cuando me acerco a tí, cuando tus brazos me rodean y un beso estalla entre nosotros. Pienso en tí, mi cielo, porque estás aquí. Te quiero.

 

Te echo de menos.

Te echo de menos.

Te echo de menos y no lo puedo evitar. Con frecuencia pienso que estarás haciendo. Sé que piensas en mí, porque yo también pienso en tí, pero aún así te echo de menos. Así que me torturo leyendo tus mensajes, tus blog y sobre todo esas últimas palabras que me dejaste pidiendome que no me pusiera triste. Y puedo sentir tus besos sobre mis mejillas, sobre mis ojos, sobre mis labios, mientras me dices cuanto me quieres y lo feliz que te sientes de tenerme a tu lado. Es por eso que te echo de menos, por eso y porque te quiero y te necesito. Menos mal que ya queda menos. Cariño, sólo te pido una cosa, no dejes de pensarme y recordarme cada día, porque eso me hace fuerte. Te sigo esperando, mi sol.

 

SENTIR

SENTIR

Abro la puerta y tras ella encuentro el pasillo lleno de velas, velas a los lados, pegadas a la pared, marcando el camino. Avanzó despacio para no apagarlas ni quemarme con ellas, y llego al comedor y allí me esperas tú, sentado sobre la alfombra, frente al hogar, completamente desnudo. Sonrío al verte, estás tan guapo. Me quitó el abrigo y lo dejo junto al bolso en el sofá. Me pides que me acerque a ti y lo hago. Te pones en pie y me besas apasionadamente. Empiezas a desbrocharme la blusa. Lo haces despacio, recreándote en cada movimiento. La deslizas por mis brazos, dejando que caiga al suelo. Besas mi cuello y luego poco a poco desciendes por mi pecho, bajando, hasta quedarte arrodillado frente a mí. Me quitas los pantalones con la misma delicadeza con que me has quitado la blusa. Semidesnuda haces que me siente en el suelo frente a ti. Nos besamos y siento tu sexo chocando con el mío. Tus manos acarician mis hombros y desciendes hasta el sujetador. Me lo desabrochas y acaricias mis senos, luego besas mi cuello otra vez. Y sigues hasta mis senos, me empujas para que me acueste y entonces los mimas, los besas, los acaricias, los chupeteas. Me vuelves loca con tus caricias y mi excitación va aumentando poco a poco. Continuas descendiendo con tus besos, hasta llegar a mis braguitas. Me las quitas cuidadosamente y luego siento como acercas tu boca a mi sexo. Siento tu lengua buscando mi clítoris. Lames, chupeteas, me excitas. Sabes como hacerme estremecer. Mueves tu lengua diestramente por mi sexo, acaricias mi clítoris con tus dedos, los introduces en mi vagina, mientras yo gimo sin parar.

Vuelves a sentarte frente a mí, haciendo que yo también me siente otra vez. Acercas tu sexo al mío y me invitas a que me siente sobre tus piernas. Lo hago, tú sexo choca con el mío. Estamos encendidos como el fuego del hogar. Diriges tu pene hacía mi agujero y muy despacio desciendo sobre él. Poco a poco vas entrando en mí. Nos abrazamos con fuerza, pegando nuestros cuerpos y empiezo a moverme sintiendo como tu sexo me llena, como resbala por las paredes de mi vagina y como me da ese placer que tanto he deseado. Tus ojos me miran, nuestros labios se besan. Siento tus manos acariciando mis senos y cierro los ojos, sólo quiero sentir. Sentir que eres parte de mí, sentir ese placer que me das, el rumor de tus gemidos en mis oídos y la pasión de este momento en mi corazón. Subo y bajo sintiendo ese cosquilleo que me llena, tus manos aprietan mis nalgas y uno de tus dedos busca mi agujero trasero, porque sabes cuanto me excita eso. Gimo y empujo hacía ti cada vez con más fuerza, estoy desatada porque tú provocas ese efecto en mí. Siento tu sexo hinchándose en mí y eso me enciende más. Gemimos, nos movemos; cabalgo sobre ti cada vez más rápido y el fuego de esta pasión nos quema hasta lograr que me estremezca en un maravilloso orgasmo. Sigo cabalgando sobre ti hasta que tu pene se hincha por completo dentro de mí y llegas al éxtasis final. Nos abrazamos sintiendo nuestros cuerpos calientes piel sobre piel, pegados a fuego y así permanecemos un rato.

Hoy no quiero despegarme de ti, porque hasta dentro de un mes no volveremos a tener un momento como este, y no quiero, quiero estar pegada a ti para siempre. Sentir tu calor, tu olor, tus besos. Un mes me parece ahora mucho tiempo, pero por ti resistiré, esperaré y cuando vuelvas te recibiré con los brazos abiertos dispuesta a darte el mejor abrazo, y el mejor momento para sentirnos otra vez pegados.

TE QUIERO, MI SOL. Así que antes de irte te dejo este beso caliente y húmedo para que no te olvides de mi sabor.

BAILAR PEGADOS

BAILAR PEGADOS

 Hoy estaba viendo la televisión, hace justo unos minutos, una serie de televisión que veo desde hace seis años y me gusta mucho, y de repente uno de los protagonistas ha empezado a cantar esta canción. Porque pegada a tí es como me gusta estar.

BAILAR PEGADOS
(Sergio Dalma)



Bailar de lejos no es bailar, 
es como estar bailando solo:
tú bailando en tu volcán
y, a dos metros de ti, 
bailando yo en el polo.
Probemos una sola vez 
bailar pegados como a fuego,
abrazados al compás 
sin separar jamás 
tu cuerpo de mi cuerpo.

Bailar pegados es bailar 
igual que baila el mar 
con los delfines:
corazón con corazón, 
en un solo rincón, dos bailarines.
Abrazadísimos los dos, 
acariciándonos, sintiéndonos la piel.
Nuestra balada va a sonar 
y vamos a probar, probar el arte de volar
Bailar pegados, es bailar,
bailar pegados, es bailar...

Verás, la música, después, 
te va pidiendo un beso a gritos
y te sube por los pies 
como algo que no ves 
o que nunca se ha escrito

Bailar pegados es bailar 
igual que baila el mar 
con los delfines:
corazón con corazón, 
en un solo rincón, dos bailarines.
Abrazadísimos los dos, 
acariciándonos, sintiéndonos la piel.
Nuestra balada va a sonar 
y vamos a probar, probar el arte de volar
Bailar pegados, es bailar,
bailar pegados, es bailar...

TE ECHARÉ DE MENOS.

TE ECHARÉ DE MENOS.

Hoy no quiero que el día pase, no quiero que llegue el viernes, porque sé que cuando llegue el lunes no estarás, y aunque sé que volverás en un mes te echaré de menos. Echaré de menos tus besos con lengua, calientes y húmedos, echaré de menos tus caricias suaves sobre mi piel. Echaré de menos tu aliento, tu fuerza, el cariño que me das, y sobre todo esas fantasías que me cuentas al oído cuando quieres calentarme. Te echaré de menos y contaré los días ansiando que el tiempo pase volando para estar de nuevo entre tus brazos, para sentir otra vez tu piel pegada a mi piel y  tus labios calientes y húmedos sobre los mios. Esperaré por tí y cada día pensaré en tí y te enviaré un beso profundo y húmedo desde lo más hondo de mi corazón. Te quiero.

 

 

 

A CONTRALUZ.

A CONTRALUZ.

Observas mi cuerpo a contraluz de la ventana por la  que observo como el sol de la mañana se eleva hacía el cielo azul que despierta al día. Sé que me observas y sé que te gusta hacerlo cuando me ves así, a contraluz. Sé que tus ojos estan fijos en mi figura, que resiguen la linea curva de mis caderas y siguen hacía arriba, me giro hacía  tí y ahora observas mi cuerpo desnudo que se te ofrece. Veo como te muerdes el labio, como bajo la sábana se eleva una especie de tienda de campaña justo a la altura de tu sexo. Ese que tanto me gusta y tanto me atrae. Por eso avanzo despacio hacía tí, tratando de no romper la magia de este momento. Te incorporas y me recibes con los brazos abiertos. Nuestros labios se unen en un profundo beso. Tus manos recorren mi piel desnuda y las mias apartan la sábana para recorrer también la tuya. Me siento sobre tus piernas, siento tu sexo rozando el nacimiento del mio, estoy excitada, casi tanto como tú. Tus manos se deslizan hasta mis senos y los masajeas despacio, suavemente. Las mias se pierden entre nuestros cuerpos acariciando tu sexo erecto, masajeando el tronco de arriba a abajo. Mis labios besan su oreja, la muerden y se deslizan hasta tu cuello que succiono y chupeteo. Los tuyos tratan de imitarlos sobre mi cuello y mi excitación aumenta. Una de tus manos se mueve hasta mi sexo acariciando mi clítoris. Gimo excitada. Siento tu sexo rozando el mio, pujando por penetrarme y siento como poco a poco lo hace, como entras en mí, haciendome suspirar excitada. Nos abrazamos pegando nuestros cuerpos y empiezo a moverme sobre tí. Tu sexo entra y sale de mí, me penetra, lo siento rozando las paredes de mi sexo, hinchandose dentro de mí y poco a poco mi placer va aumentando en la misma medida que lo hace el tuyo. Gemimos, nos besamos, nos abrazamos. Ese sueño que tantas veces ambos soñamos ahora es una realidad palpable al sentir nuestras pieles ardiendo por este deseo. Empiezo a sentir el placer recorrer mi sexo, y explotar por fin dentro de mí, y unos segundos después también el tuyo estalla. Nos abrazamos con fuerza sintiendo que el sueño se ha cumplido.