Se muestran los artículos pertenecientes al tema Erotismo y Amor.
14/04/2007
ME DUELE

Me duele pensar que te perdí,
me duele pensar que pueda perderte,
me duele pensar que perdí el tiempo buscando otros cielos
me duele sentir que no me dí cuenta que estabas ahí
Y lloro cuando pienso en lo grande de este sentimiento
que me obliga a echarte de menos cuando no te tengo
Y soy feliz cuando te siento
cuando sé que estás cerca de mí,
cuando sé que piensas en mí,
Y sé que te quiero
y ya no puedo vivir sin tí,
eres la luz de mi camino,
eres una razón para seguir,
eres... el sol que ilumina mis mañanas
eres tú y por eso te quiero.
Erotikakarenc
12/03/2007
CUANDO NO ESTÁS.

Cuando no estás te echo de menos y entonces me doy cuenta de lo grande que es este sentimiento que por tí tengo. Deseo que pase el tiempo, que las horas corran para volver a estar contigo, y cuando te veo me conformo con cualquier cosa, un simple roce, una sonrisa, una palabra bonita me bastan para sentirte cerca, más cerca de lo que nadie ha estado de mí. Saber que estás bien, es suficiente para sentirme bien y entonces todo los demás deja de importarme y sólo me importas tú. A veces cuando no estás, empiezo a temer que no vuelvas y el mio me atenaza, intento quitarme esos pensamientos de mi cabeza, pensar que tú estarás ahí, mañana por la mañana, como siempre y que podré saber que sigues bien, que podré rozar tu mejilla, besar tus labios y sentir que estás ahí. Cuando te echo de menos, cuando no estás, es cuando me doy cuenta de hasta que punto te echaría de menos si te fueras para siempre de mí.
25/02/2007
ANSIOSA

Ansiosa por verte estoy, ansiosa por sentir tus labios, ansiosa por tenerte de nuevo entre mis brazos, ansiosa por acariciar tu mejilla y mirarme en tus ojos mientras me dices con voz suave: Te quiero princesita.
18/02/2007
ESTA MAÑANA.

Esta mañana me he levantado sintiendo un cosquilleo especial entre mis piernas. Pensaba que podría ser y entonces he pensado en tí, notando que ese cosquilleo aumentaba y poco a poco he ido recordando que esta noche tú has estado en mis sueños. He soñado que me llenabas de besos, que tus labios me provocaban un hermoso estremecimiento cuando rozaban mi cuello, que tú mano me hacía vibrar cuando acariciaba mi sexo. He sentido que mi sexo se humedecía cuando el tuyo rozaba sus puertas y todo mi cuerpo te deseaba en ese momento. He sentido que tu sexo se introducía en mí, que tu corazón latía junto al mio, que tu lengua peleaba con la mia y que nos amabamos apasionadamente sintiendonos el uno al otro. Esta mañana he descubierto cuanto y como te sueño, cuanto y como te siento dentro de mí, aún en la distancia.
31/01/2007
Tu cuerpo desnudo.

Me encanta verte desnudo sobre la cama, mientras remoloneas para levantarte, tu cuerpo desnudo, tus hombros perfectos, tu espalda bien definida y ese culito que tanto me gusta, en su justa medida, con sus redondeces perfectas, que invitan a morderlo. Me encanta tu cara de sueño, con esa paz que describes en tus ojos y en tu sonrisa y esa mirada risueña con los ojos entrecerrados como sino quisieran abrirse. Me encanta todo eso, porque ese parte de tí y lo que más me gusta de todo eres tú.
24/01/2007
Nuestra nube.

....Siento tu aliento sobre mi sexo y me estremezco, un escalofrio recorre mi cuerpo, haciendo que mi piel se erice. Espero expectante a sentir tu lengua y no tardas mucho en posarla sobre mi clítoris, que masajeas lentamente. Empiezas a moverla por todo mi sexo y yo empiezo a gemir y convulsionarme placenteramente. Acaricio mis senos mientras siento las llamas de mi deseo quemando mi piel. Tu boca chupetea diestramente mi sexo, introduces tu lengua en mi vagina y yo sigo gimiendo. Con tu mano tratas de alcanzar uno de mis senos y los masajeas. Yo te suplico que vengas, que necesito sentirte dentro, que te deseo. Me haces caso por fin y te pones sobre mí. Acaricias mi mejilla y me observas con ternura, en tus ojos veo tu pasión, tu deseo, tus sentimientos hacía mí. Sin dejar de mirarme, siento como guias tu sexo hasta el mio. Me besas y suavemente me penetras. Te siento entrando en mí, te siento en mí, eres mio. En este momento sólo existimos tú y yo. Empiezas a moverte y yo también me muevo. Acompasamos los movimientos de nuestros cuerpos, mientras estamos pegados, pegado como nunca, pegados como siempre hemos soñado, flotando en nuestra nube, esa en la que nos sentimos tan a gusto. Nuestra nube.
23/01/2007
ME ENCANTA QUE ME MIRES.

Me encanta que me mires mientras me desvisto, cuando poco a poco me voy desabrochando la blusa y tú impaciente y expectante esperas que desabroche el último botón y entre abra la blusa para ver mis senos desnudos. Por eso no me pongo sujetador, por que sé que eso te excita y me encanta excitarte, que me mires con esos ojos de deseo y esa cara tan tierna que me provoca acercarme a tí, sentarme sobre tus piernas y enseñarte el canal de la blusa que se abre frente a mis senos insinuandote lo que esta debajo. Te beso y tus manos se pierden por debajo de la tela, acarician mi piel y me muevo excitada. Te deseo, te ansio y no lo puedo evitar. Quiero sentirte en mí, quiero que este momento no termine nunca. Tus manos se mueven hasta mis senos y suavemente los acaricias. Finalmente te atreves a apartar la blusa, me la quitas y la dejas caer al suelo, mientras tus labios se pegan a mi cuello. Cierro los ojos sintiendo ese agradable cosquille que me hace estremecer, siento como mi sexo se humedece y deseo más, pero dejo que seas tú quien decida como debemos seguir. Me tumbas sobre la cama, tumbandote sobre mí. Siento tu sexo pegado al mio, crecido y ardiendo de deseo igual que el mio. Sigues besando mi cuello y no puedo evitar estremecerme. Besas mis senos, los acaricias, los sobas y los mimas. Te observo mientras lo haces, me encanta mirarte mientras me das placer. Desciendes por mi vientre y llegas a mi braguitas, con mucha sensualidad y lentitud me las quitas, mientras siento tu respiración en mi sexo. Deseo cada vez más, pero parece que cada vez vas más lento. Cuando finalmente me las has quitado, asciendes por mis muslos, besandolos suavemente, hasta llegar a mi sexo...
03/01/2007
CON ESE TRAJE.

Te observo desde mi mesa y te veo sonriendome, me pones un montón con ese traje y esa corbata que te sientan tan bien. Poco a poco tu imagen despierta mis más ocultas pasiones e imagino que te tengo frente a mí nuestros labios se pegan como si tuvieran un imán y mis manos se deslizan irremediablemente hacía tu cuerpo, acaricio tu torso por encima del traje, lo cojo por las solapas y lo empujo para quitarte la chaqueta. La hago descender por tus brazos y la dejo caer al suelo, mientras tus manos desbrochan el cierre de mi falda y la cremallera dejandola caer, también, al suelo. Tus manos aprietan mis nalgas y te abrazo, pego mi cuerpo al tuyo mientras seguimos besándonos, siento como tu sexo crece a la altura de mi vientre. Me separo un poco de tí, te desabrocho el cinturon que aguanta tus pantalones, mientras tú desbrochas los botones de mi blusa uno a uno con una lentitud extrema, mientras tu lengua se enreda con la mia y luego roza mis dientes y mis labios con suavidad. Tus pantalones caen también al suelo después de que haya desabrochado la cremallera y el botón. Mi blusa están ahora un poco más abajo de mis hombros y me besas el cuello haciendo que todo mi cuerpo se estremezca, me siento húmeda y te deseo, deseo tenerte dentro y tú lo sabes, lo notas. Por eso vuelves a acariciar y apretar mis nalgas por encima de las bragas. Yo en cambio, soy un poco más atrevida e introduzco mi mano dentro de tus calzoncillos, busco tu sexo erecto, lo acaricio, siento su calor en mi mano y tú te estremeces. Tus manos desabrochan el cierre de mi sujetador. Me lo quitas y acaricias mis senos con suavidad, envolviéndolos con tus manos, luego acercas tu boca, los besas, los lames y los chupas haciendome suspirar. Mordisqueas mis pezones suavemente. Cada vez te deseo más, quiero tenerte dentro. Te miro a los ojos y tú te das cuenta de ello, por eso se pones frente a mí, me quitas las braguitas con rapidez, casi arrancándomelas, yo hago lo mismo con tu slip. Acercas tu sexo al mio, se pegan el uno al otro, rozas mi clítoris con tu glande y luego mi vulva y con mucha suavidad me penetras después de que yo haya envuelto tu cintura con mis piernas. Me sujetas con tus fuertes brazos y empiezo a moverme arriba y abajo sintiendo como tu sexo entra y sale de mí. Nos abrazamos, nos sentimos, nos amamos. Tus labios besan los mios, tus brazos me aprietan con fuerza y poco a poco el fuego del amor nos quema. Nos sentimos y poco a poco el placer nos va llenando hasta que ambos explotamos a la vez en un maravilloso orgasmo deshaciéndonos en mil besos y abrazos.
Despierto del sueño y te observo, estás guapísimo con ese traje.
14/12/2006
Mi cabeza sobre tu pecho.

Recuesto mi cabeza sobre tu pecho desnudo, siento tus latidos y tus manos se posan sobre mi espalda. Me siento tan cerca de tí... Siento tu pensamiento unido al mio a través de un fino hilo que recorre los kilometros que nos separan. Pienso que estarás haciendo, quizás estás ahora frente al televisor, sin ver lo que sale en la pantalla, porque estás pensando en mí, porque recuerdas esos momentos, cuando me acerco a tí, cuando tus brazos me rodean y un beso estalla entre nosotros. Pienso en tí, mi cielo, porque estás aquí. Te quiero.
30/11/2006
SENTIR

Abro la puerta y tras ella encuentro el pasillo lleno de velas, velas a los lados, pegadas a la pared, marcando el camino. Avanzó despacio para no apagarlas ni quemarme con ellas, y llego al comedor y allí me esperas tú, sentado sobre la alfombra, frente al hogar, completamente desnudo. Sonrío al verte, estás tan guapo. Me quitó el abrigo y lo dejo junto al bolso en el sofá. Me pides que me acerque a ti y lo hago. Te pones en pie y me besas apasionadamente. Empiezas a desbrocharme la blusa. Lo haces despacio, recreándote en cada movimiento. La deslizas por mis brazos, dejando que caiga al suelo. Besas mi cuello y luego poco a poco desciendes por mi pecho, bajando, hasta quedarte arrodillado frente a mí. Me quitas los pantalones con la misma delicadeza con que me has quitado la blusa. Semidesnuda haces que me siente en el suelo frente a ti. Nos besamos y siento tu sexo chocando con el mío. Tus manos acarician mis hombros y desciendes hasta el sujetador. Me lo desabrochas y acaricias mis senos, luego besas mi cuello otra vez. Y sigues hasta mis senos, me empujas para que me acueste y entonces los mimas, los besas, los acaricias, los chupeteas. Me vuelves loca con tus caricias y mi excitación va aumentando poco a poco. Continuas descendiendo con tus besos, hasta llegar a mis braguitas. Me las quitas cuidadosamente y luego siento como acercas tu boca a mi sexo. Siento tu lengua buscando mi clítoris. Lames, chupeteas, me excitas. Sabes como hacerme estremecer. Mueves tu lengua diestramente por mi sexo, acaricias mi clítoris con tus dedos, los introduces en mi vagina, mientras yo gimo sin parar.
Vuelves a sentarte frente a mí, haciendo que yo también me siente otra vez. Acercas tu sexo al mío y me invitas a que me siente sobre tus piernas. Lo hago, tú sexo choca con el mío. Estamos encendidos como el fuego del hogar. Diriges tu pene hacía mi agujero y muy despacio desciendo sobre él. Poco a poco vas entrando en mí. Nos abrazamos con fuerza, pegando nuestros cuerpos y empiezo a moverme sintiendo como tu sexo me llena, como resbala por las paredes de mi vagina y como me da ese placer que tanto he deseado. Tus ojos me miran, nuestros labios se besan. Siento tus manos acariciando mis senos y cierro los ojos, sólo quiero sentir. Sentir que eres parte de mí, sentir ese placer que me das, el rumor de tus gemidos en mis oídos y la pasión de este momento en mi corazón. Subo y bajo sintiendo ese cosquilleo que me llena, tus manos aprietan mis nalgas y uno de tus dedos busca mi agujero trasero, porque sabes cuanto me excita eso. Gimo y empujo hacía ti cada vez con más fuerza, estoy desatada porque tú provocas ese efecto en mí. Siento tu sexo hinchándose en mí y eso me enciende más. Gemimos, nos movemos; cabalgo sobre ti cada vez más rápido y el fuego de esta pasión nos quema hasta lograr que me estremezca en un maravilloso orgasmo. Sigo cabalgando sobre ti hasta que tu pene se hincha por completo dentro de mí y llegas al éxtasis final. Nos abrazamos sintiendo nuestros cuerpos calientes piel sobre piel, pegados a fuego y así permanecemos un rato.
Hoy no quiero despegarme de ti, porque hasta dentro de un mes no volveremos a tener un momento como este, y no quiero, quiero estar pegada a ti para siempre. Sentir tu calor, tu olor, tus besos. Un mes me parece ahora mucho tiempo, pero por ti resistiré, esperaré y cuando vuelvas te recibiré con los brazos abiertos dispuesta a darte el mejor abrazo, y el mejor momento para sentirnos otra vez pegados.
TE QUIERO, MI SOL. Así que antes de irte te dejo este beso caliente y húmedo para que no te olvides de mi sabor.
26/11/2006
A CONTRALUZ.

Observas mi cuerpo a contraluz de la ventana por la que observo como el sol de la mañana se eleva hacía el cielo azul que despierta al día. Sé que me observas y sé que te gusta hacerlo cuando me ves así, a contraluz. Sé que tus ojos estan fijos en mi figura, que resiguen la linea curva de mis caderas y siguen hacía arriba, me giro hacía tí y ahora observas mi cuerpo desnudo que se te ofrece. Veo como te muerdes el labio, como bajo la sábana se eleva una especie de tienda de campaña justo a la altura de tu sexo. Ese que tanto me gusta y tanto me atrae. Por eso avanzo despacio hacía tí, tratando de no romper la magia de este momento. Te incorporas y me recibes con los brazos abiertos. Nuestros labios se unen en un profundo beso. Tus manos recorren mi piel desnuda y las mias apartan la sábana para recorrer también la tuya. Me siento sobre tus piernas, siento tu sexo rozando el nacimiento del mio, estoy excitada, casi tanto como tú. Tus manos se deslizan hasta mis senos y los masajeas despacio, suavemente. Las mias se pierden entre nuestros cuerpos acariciando tu sexo erecto, masajeando el tronco de arriba a abajo. Mis labios besan su oreja, la muerden y se deslizan hasta tu cuello que succiono y chupeteo. Los tuyos tratan de imitarlos sobre mi cuello y mi excitación aumenta. Una de tus manos se mueve hasta mi sexo acariciando mi clítoris. Gimo excitada. Siento tu sexo rozando el mio, pujando por penetrarme y siento como poco a poco lo hace, como entras en mí, haciendome suspirar excitada. Nos abrazamos pegando nuestros cuerpos y empiezo a moverme sobre tí. Tu sexo entra y sale de mí, me penetra, lo siento rozando las paredes de mi sexo, hinchandose dentro de mí y poco a poco mi placer va aumentando en la misma medida que lo hace el tuyo. Gemimos, nos besamos, nos abrazamos. Ese sueño que tantas veces ambos soñamos ahora es una realidad palpable al sentir nuestras pieles ardiendo por este deseo. Empiezo a sentir el placer recorrer mi sexo, y explotar por fin dentro de mí, y unos segundos después también el tuyo estalla. Nos abrazamos con fuerza sintiendo que el sueño se ha cumplido.
17/11/2006
MARAVILLOSO ORGASMO.

Subo en el ascensor, mi corazón va a cien por hora. El ascensor se detiene y salgo de él. Camino con paso seguro hacía el despacho, abro la puerta y estás allí, dándome la espalda, concentrado, trabajando. Me acerco a ti sigilosa, tratando de no hacer ruido para que no notes mi presencia. Cuando estoy justo a tu espalda, acaricio tus hombros con suavidad, acerco mi boca a tu oído y te susurro:
- Esa brujita te ha dejado hecho polvo, ¿eh, mi vida?.
Mueves la cabeza afirmativamente y giras tu silla hacía mí y te beso apasionadamente. Introduciendo mi lengua dentro de tu boca, buscando la tuya, rozando todos tus dientes. Nuestras lenguas pelean, se enreda, se sienten y finalmente abandono tu boca, chupando tus labios y succionando el inferior. Tus manos, instintivamente, se han ido a mis tetas, acariciándolas por encima de la blusa suavemente. Luego, cogiéndome por la cintura, me has aupado para sentarme sobre la mesa. Me he tumbado sobre ella, mientras tus manos se perdían por debajo de la blusa rozando delicadamente mi piel, has besado mi ombligo como sólo tú sabes hacerlo, haciendo que mi piel se erice. Beso a beso, y desabrochando la blusa has llegado hasta mis senos, que has acariciado y pellizcado dulcemente, haciéndome vibrar otra vez. Y he sentido como clavabas tu pelvis entre mis piernas abiertas. De nuevo tus labios han besado los míos, mientras tu mano se perdía entre mis piernas y rebuscando bajo las bragas encontraban mi sexo húmedo. He gemido excitada, deseando que siguieras, y tú me has mirado a los ojos adivinando que deseaba que siguieras. Tus dedos se han adentrado entre los pliegues de mis labios vaginales, han buscado mi clítoris y lo han acariciado. Yo gemía excitada, suspiraba cada vez más, mientras sentía tus dedos hurgando en mi sexo. Entonces te he mirado a los ojos y te he suplicado:
- ¡¡Métemela, ya!!!
No te has hecho derogar. Te has bajado la cremallera del pantalón, sacando tu sexo erecto, has apartado mis bragas, has acariciado mi sexo húmedo con tu verga y luego suavemente, me has penetrado. Ha sido un momento mágico, especial. Sentir como me penetrabas, como tu sexo se abría paso dentro del mío, ha sido sobre todo excitante. Luego has empezado a moverte, dentro y fuera de mí, primero despacio y luego acelerando tus movimientos, yo trataba de acompañarte, de moverme sintiéndote dentro de mí, mientras nuestra manos permanecían unidas. Tus labios han buscado de nuevo los míos, y de nuevo un beso ha estallado entre nosotros, pelea de lenguas, chupetones, labios que se unen y se sienten... Mientras nuestros cuerpos se movían acompasados el uno con el otro. Poco a poco he empezado a sentir ese inconfundible cosquilleo que precede al orgasmo, mientras sentía como tu sexo se hinchaba dentro del mío, hasta que finalmente ambos hemos estallado en un maravilloso orgasmo. Al terminar me has mirado a los ojos, nos hemos besado suavemente y me has dicho:
- Gracias, Princesa, lo necesitaba.
- Te quiero. – Te he dicho yo. Nos hemos abrazado. Y has añadido:
- Yo también te quiero.
Erotikakarenc.
10/11/2006
TE IMAGINO...

Bueno, este es un relato inédito, que he escrito hoy mismo, principalmente porque echo de menos a Rinaldo y me he puesto a pensar en él, en lo que debe hacer y pensando, pensando, me ha surgido esto. Así que... espero que te guste cariño, es sólo para tí. Te quiero.
Te imagino acostado en tu cama aún, con los primeros rayos de sol que entran por las rendijas de la persiana iluminando tu cuerpo desnudo. Tu cara describe una felicidad y una tranquilidad únicas que me hacen desearte aún más. Siento que mi sexo se humedece con esa visión. Me acerco a la cama, me quito la ropa despacio mientras te observo, dormido, admiro tu cuerpo perfecto. Una vez completamente desnuda me subo a la cama y gateo sobre ella hasta llegar a ti y a ese tesoro dormido entre tus piernas. Aparto la sábana que te cubre hasta la cintura y tímidamente acaricio tu sexo. Empiezo a lamerlo suavemente y tanto él como tú os vais despertando poco a poco. Me observas, te miro y una alegre sonrisa se dibuja en tu cara. Levantó mi cara hacía ti y te sonrío traviesa. Sigo lamiendo tu sexo que poco a poco se va izando altivo y altanero. Enredas tus manos en mi pelo y lo aprietas suavemente. Me introduzco tu glande en la boca y sin dejar de mirarte comienzo a chuparlo. Lo saboreo, lo mimo con mis labios y mi lengua mientras tú gimes y embistes mi boca deseando más. Saco el glande de mi boca y ahora lamo el tronco descendiendo hacía los huevos que también lamo, primero uno y luego el otro, despacio y con calma, no tenemos prisa. Los chupeteo y me deleito con ellos mientras con mi mano acaricio el tronco suavemente. Vuelvo ascender por el tronco lamiéndolo con mi lengua hasta llegar otra vez al glande que vuelvo a introducirme en la boca y lo repaso, lo chupo, lo saboreo. Y tiras de mi pelo suplicándome:
- Ven.
Acercó mi boca a la tuya, nos besamos y reposo mi cuerpo sobre el tuyo. Con tu mano acaricias mi seno desnudo y nos miramos a los ojos, susurras:
- Te quiero.
- Te quiero. – Repito yo.
Y aprovechas el momento para tumbarme boca arriba. Vuelves a besarme y esta vez llevas tu mano a mi entrepierna que está húmeda y deseosa de sentirte. Acaricias mi clítoris con suavidad, luego introduces un par de dedos en mi y haces que mi cuerpo se convulsione por completo. Desciendes con tu boca hasta mis senos, los besas y los mimas sin dejar de acariciar mi clítoris y mi vagina. Gimo y me estremezco. Sigues descendiendo por mi vientre, besándolo y lamiéndolo con tu lengua mientras yo te observo. Me muerdo el labio inferior imaginando lo que vendrá a continuación. Llegas hasta mi pubis y reposas tu barbilla sobre él, me sonríes y me guiñas un ojo. Luego acercas tu lengua a mi clítoris y empiezas a lamer, chupar y mordisquear arrancándome suaves gemidos de placer. Te entretienes en mi entrepierna, venerándola, dándome ese placer que sólo tú me sabes dar. Suspiro y mi cuerpo se convulsiona por la corriente eléctrica que me causan tus caricias bucales. Y apunto de correrme te detienes, te pones sobre mí y diriges tu miembro erecto al interior de mi cueva. Me penetras suavemente y nos abrazamos. Por fin, unidos, por fin somos uno. Comienzas a moverte despacio, mirándome a los ojos y sonriendo, haciéndome sentir como tu pene entra y sale de mí. La pasión nos quema y nos une, nos envuelve en esta habitación, miles de caricias describen este amor, este sentimiento, este tú y yo. Tus labios besan los míos y se unen irremediablemente, mientras empujas contra mí y una fuerte corriente eléctrica se desata desde mi sexo expandiéndose por todo mi cuerpo justo en el mismo instante que tú también sientes ese éxtasis y te derramas en mí. La unión perfecta se ha completado, me abrazas, te abrazo y me susurra al oído:
- Te quiero.
- Te quiero. – Repito yo.
Y nos quedamos abrazados, descansando.
Erotikakarenc.
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08/11/2006
A TI.
(Para mi amado y querido prometido).
A ti, que lees todos y cada uno de mis relatos, a ti que en ellos te ves reflejados, a ti que me dedicas las más hermosas palabras, a ti que siempre me ves con buenos ojos. A ti, que nada puedo negarte, a ti quiero dedicarte tan solo por un minuto todas mis palabras.
A ti que con cada una de mis letras te transportas a ese mundo donde sólo estamos tú y yo. Y entonces poco a poco me desnudas, besando cada poro de mi piel, la habitación se llena de mis suspiros y sabes entonces, que me gustan esos besos que me das. Y mi aprobación te hace ir más allá, me tumbas sobre la cama, me desprendes del sujetador y acaricias mis senos. Tus ojos me miran, los míos te devuelven la mirada y un nuevo suspiro escapa de mi garganta. Besas mis labios, introduces tu lengua en mi boca, la mía se enreda con ella. Abandonas mi boca y lames el lóbulo de mi oreja, mi cuerpo se estremece y gimo. Desciendes despacio por mi cuello, beso a beso hasta llegar a mis senos. Los besas, los chupas, los lames y te entusiasmas con ellos. Siento como mi piel se eriza, y mis pezones se endurecen. Deseo más, y tú lo sabes, por eso sigues tu camino descendente por mi vientre, hasta llegar a la frontera de mis braguitas, muy despacio las deslizas por mis piernas y me las quitas. Abro las piernas dispuesta a recibirte. Mi sexo se humedece sólo con pensar lo que harás. Y enseguida siento tus labios rozando los míos. Una corriente eléctrica recorre mi cuerpo. Tu boca se cierra sobre mi clítoris y empiezas a lamerlo, lo chupas, lo mordisqueas levemente; yo me convulsiono, siento el placer recorriendo mi sexo, tu lengua se mueve sabiamente, recorre el camino hacía mi vagina y se introduce en ella, otro gemido escapa de mi boca, no puedo evitarlo, mis piernas se mueven, todo el bello de mi cuerpo se eriza. Enredo mis manos en tu pelo y empujo tu cabeza hacía mi sexo, sientes como mis jugos llenan tu boca y entonces te suplico:
- Rinaldo.
Sabes perfectamente lo que deseo, te pones sobre mí, tu sexo erecto se acerca al mío. Suspiro y fijo mi mirada en la tuya, no nos hacen falta las palabras, ambos sabemos lo que sentimos con tan sólo mirarnos a los ojos. Entras en mí despacio y despacio tu sexo se desliza por el mío, te atrapo con mis piernas, te recuestas sobre mí y de nuevo tus labios besan los míos, nuestras manos se entrelazan y despacio sin dejar de mirarnos a los ojos empieza el baile de pasión, la batalla del amor entre mi cuerpo y el tuyo. Y juntos cabalgamos hacía la cumbre.
Y a ti, sólo a ti, puedo darte esta pasión y a mí, sólo a mí, puedes darme esa parte de tu corazón. No se lo digas a nadie, pero algún día (y sé que tú lo sabes) la promesa que te hice, se cumplirá.
Erotikakarenc
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