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EROTIKA. RELATOS Y PENSAMIENTOS

ALGO MÁS.

ALGO MÁS.

Sé que lo nuestro es algo más. Algo más que amor, algo más que deseo, algo más que pasión.

Irene se desliza por la mesa sensualmente, mientras yo la observo, sentado en la silla que hay al final de esta. Su cuerpo menudo, pero bien formado me excita. Su pelo rubio y largo, cae refinadamente sobre sus hombros y baila al ritmo que ella lo hace. Me mira a los ojos con esos ojos verdes que tanto me gustan. Me besa desde la distancia mostrándome sus rojos y carnosos labios. Me vuelve loco Irene.

La música suena en la cadena de música y se extiende por toda la estancia. Sus manos recorren su cuerpo por encima del corto y vaporoso vestido que lleva. Veo sus muslos, firmes y bien torneados, al contraluz de la ventana que hay tras ella. Es preciosa y besaría el suelo que pisa. La amo a pesar de todo.

Ahora acaba de tenderse boca abajo sobre la mesa, con su cara frente a mí, mirándome. Sus brazos extendidos hacía mí. Los cojo y tiro de ellos para acercarla. Su cara queda a unos centímetros de la mía, la beso en los labios. Luego la hago girar, para que sus piernas queden colgando de la mesa frente a mí. Ella se tumba. Abro sus piernas, le subo la falda hasta la cintura y empiezo a besar sus rodillas.

Me encanta su piel sedosa, voy subiendo beso a beso por sus muslos, suaves y tiernos, hasta llegar a su ingle. Ella gime, se retuerce. Sé que está excitada, que me desea. Meto mis dedos por la goma de sus braguitas, blancas e inmaculadas, y las deslizo por sus piernas hasta quitárselas. Me mira expectante, sabe perfectamente lo que voy a hacer pero espera pacientemente, mientras me observa con esa carita traviesa que tanto me gusta.

¡Vamos! – Ronronea impaciente.

Acerco mi boca a su sexo y sacando mi lengua, le doy un suave y rápido lametón a su abultado clítoris. Siento su sabor dulce y salado a la vez, en mi boca. Ella suspira, se estremece y enseguida cierro mi boca sobre su clítoris, empiezo a lamerlo y chuparlo suavemente. Mi sexo se hincha entre mis piernas. La deseo más que nunca y más que nunca será mía. Muevo mi lengua por su sexo, lamo sus labios vaginales, introduzco la lengua en su oscuro agujero y ella gime. Sé que desea tenerme dentro, pero sigo con las caricias bucales. Vuelvo a su clítoris, lo chupo, lo mordisqueo con suavidad y lo rodeo con la lengua, su respiración se acelera ante el evidente síntoma de que va a correrse, por eso acelero mis caricias sobre esa mágica zona. Empieza a gritar y estremecerse presa del orgasmo, mientras yo saboreo sus jugos que salen abundantemente de su sexo. Cuando ha dejado de estremecerse, la hago bajar de la mesa, nos abrazamos y nos besamos. Su mano se pierde entre nuestros cuerpos y acaricia mi sexo por encima del pantalón.

Deslizo mi mano entre su cuerpo y el mío, acaricio su sexo erecto. Aaron suspira excitado. Le miro a los ojos y estos me dicen lo que desea, así que me agacho frente a su entrepierna. Le desabrocho la cremallera, luego el cinturón y por último el botón. Dejo caer los pantalones al suelo y acerco mi boca a su pene. Lo mordisqueo levemente por encima de la tela del slip. Me encanta ese olor que tiene. Con la boca, muerdo la goma del slip y ayudada de una mano lo deslizo hacía abajo tratando de quitárselo y liberar el magnifico instrumento, que se alza altivo y deseoso. Restriego la punta por mi cara, atrapo la verga con una mano y abro la boca. Mientras acerco mi boca al dulce instrumento observo a Aaron que me mira excitado, mordiéndose el labio inferior. Me encanta cuando hace eso, y hace que me excite más. Cierro mis labios sobre el capullo y empiezo a lamer, sin dejar de observar a Aaron que sigue mirándome. Muevo la lengua trazando círculos y chupo la punta. Hago que la polla entre y salga de mi boca. Aaron gime y yo sigo con mi labor. Lamo el tronco y desciendo hacía los huevos. Los chupeteo y me recreo saboreándolos. Estoy tan húmeda que no puedo evitar llevar una de mis manos a mi entrepierna y acariciarme el clítoris suavemente. Suspiro, gimo, Aaron me observa. Sus ojos me piden más. Y yo me pongo en pie frente a él suplicándole: .

Hazme tuya como sólo tú sabes que me gusta.

Aaron no se hace derogar.

 

La hago inclinar de espalda a mí sobre la mesa. Su culito queda expuesto ante mí y ella sabe que eso me encanta y me excita, por eso lo mueve. Esta chica sabe como volverme loco y por eso, no puedo evitar caer rendido a sus pies día tras día. Acerco mi verga erecta a su húmedo sexo y la rozo suavemente contra sus labios vaginales. Irene se retuerce, gime. Sé que me desea, pero quiero alargar este momento. Quiero que me desee aún más. Me inclinó sobre ella y beso su hombro desnudo, lo lamo ascendiendo hacía su oreja, mientras dejo mi sexo alojado entre sus piernas. Llego a su oído y lamo el lóbulo, lo mordisqueo e introduzco la lengua en el pabellón auditivo. Irene se eriza y gime:

¡Aaaaaahhhhh!

Al retorcerse mi sexo choca contra el suyo, que está tan caliente como una tea. Me incorporo y trazo una línea recta con mi dedo índice desde la base de su cuello, siguiendo toda la columna vertebral hasta llegar a la raja de su culo. Ese culo que me vuelve loco y que deseo tanto poseer. Hundo mi dedo en esa raja, la acaricio con suavidad y poco a poco busco el agujero trasero. Lo acaricio suavemente con el dedo, lo introduzco y lo muevo dentro y fuera, mientras Irene se retuerce de placer.

Siento su dedo entrando y saliendo de mi ano. Me encanta que Aaron me haga eso. Nunca, ningún otro hombre me ha hecho sentir tanto placer como él, ninguno conoce tan bien mi cuerpo como él. Sin sacar su dedo de mi ano, siento como acerca la punta de su sexo al mío y como la hace resbalar hacía mi interior. Suspiro, y empujo hacía él para que su verga me entre por completo. Quiero tenerla dentro de mí, quiero sentir ese placer que tanto me gusta sentir. Quiero que me haga morir de placer. Mi cuerpo es suyo y sólo suyo, ahora. Empieza a moverse, primero despacio. Saca su dedo de mi ano y me sujeta por las caderas, poco a poco va acelerando el ritmo como a mí me gusta y empuja cada vez con más fuerza, mientras yo gimo y le grito que quiero más, que la quiero sentir aún más adentro. Ambos gemimos y gritamos. Suspiramos. Nuestros cuerpos se aman en una unión perfecta que sólo podemos lograr el uno con el otro.

Empujo con fuerza, como sé que a Irene le gusta que lo haga. Dejo que mi sexo entre y salga del suyo con rapidez, sin compasión, empujando con fuerza. Siento las húmedas paredes de su sexo apresando el mío y enloquezco al verla moverse como un animal. Me encanta follarla así, mientras observo sus nalgas chocando contra mi pelvis. Me encanta que grite, que disfrute, que tenga todo lo que otros no han sabido darle. Sus jugos se mezclan con los míos, mientras mi mano acaricia su clítoris y ella se retuerce y me grita:

Sí, sigue así cariño, dámela toda.

Y siento que su excitada voz aún me provoca más, por eso empujo con más fuerza hacía ella y siento como las paredes de su sexo se contraen alrededor de mi erecto pene. Sé que va a correrse y yo también, por eso empujo y empujo con más fuerza cada vez.

Empiezo a sentir como mi cuerpo se convulsiona, grito, gimo, exploto en un maravilloso orgasmo, mientras sigo empujando hacía Aaron que también está a punto de correrse. Lo sé porque él también gime y empuja cada vez con más fuerza, volviéndome loca de placer. El roce de su pelvis contra mi culo me enerva y emite un agradable sonido, un golpeteo entre ambos cuerpos. Siento como su semen me llena y nuestros cuerpos se convulsionan a la vez, es el mágico momento, la cúspide de nuestro amor. Poco a poco nos vamos serenando, recobramos la compostura y Aaron se separa de mí.

Ambos nos vestimos, arreglamos nuestras ropas y miró el reloj.

¡Ostras que tarde! ¡Vamos ayúdame a poner la mesa antes de que tu querida mujercita y Toni lleguen!.

Esta bien – Me dice Aaron.

Y entonces empiezo a sentirme culpable, porque Irene, es mi mejor amiga y yo le estoy traicionando, acostándome con su marido...

Sé que no debería hacer esto, que Irene es la mejor amiga de Ana y que entre los dos la estamos traicionando. Además está Aaron, que tampoco se merece esto, pero es que Ana me vuelve loco y no lo puedo evitar. Además, mi matrimonio se ha vuelto tan monótono.....

 

 

Erotikakarenc

(Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Spain de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/ o envie una carta a Creative Commons, 559 Nathan Abbott Way, Stanford, California 94305, USA.

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4 comentarios

kitarosem -

huaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa....arde

Rinaldo -

Se me olvidaba decirte que te quiero mogollón.

Rinaldo -

Hola mi princesita.
Que tonto. Ahora me acabo de dar cuenta que tienes un blog.
Y además tiene cosas guapísimas, como tú.
Bueno, las historias me suenan, pero además has colocado preciosas imágenes, como no podía ser de otra manera.
Eres la bomba, guapa.

Veo que le tienes ligeramente atrasado, yo también empecé uno, bueno dos, pero no me visita nadie. Creo que le tengo que retomar. Hace tiempo que le dejé pero me apetece retomarle. A ver si me decido.

Tu principito.

María Lasciva -

Me ha gustado mucho cómo lo describes todo... Muy excitante ;)
***besitos lascivos***
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